Por Yvonne Valdez, EL SENTINEL
AVENTURA, FL (29 de agosto, 2009) - Enfermarse no es bueno. Pero ser diagnosticado err neamente es definitivamente peor. Eso es justamente lo que le ocurri hace unos cinco años a Marcia Zitelli, una dominicana residente de Surfside, una ciudad en el condado de Miami-Dade.
Zitelli, ahora de 78 años, se caía constantemente dúndose duros golpes en la cabeza; sufría incontinencia urinaria, vi ndose obligada a usar pañales por la noche, y como si eso fuera poco, la memoria le comenz a fallar.
Pero no era Parkinson lo que tenía, como le diagnosticaron algunos m dicos, recuerda Zitelli. El diagnostico correcto era hidrocefalia de presi n normal (NPH), un mal que ocurre con frecuencia en personas mayores de 60 años.
"La hidrocefalia de presi n normal es difícil de diagnosticar debido a que sus síntomas son similares a los de otros des rdenes como el Parkinson, el Alzheimer o la demencia", advierte el doctor dominicano Santiago Figuereo, fundador y director m dico del Miami Neurological Institute.
Por ello Figuereo desea advertir a pacientes y familiares, sobre todo, que hay que tener conocimiento de la existencia de este mal (NPH), para evitar que se confunda con otra enfermedad.
"Deben preguntarle al m dico si hay posibilidad de que los síntomas se deban a la hidrocefalia, y si hay posibilidad que se aplique el tratamiento al paciente", advierte Figuereo.
La hidrocefalia es una condici n en la que se acumula excesivamente líquido en el cerebro presionando los tejidos del mismo. Es difícil estimar el n mero exacto de casos de hidrocefalia en adultos, pero el Instituto Nacional de Salud calcula que hay unos 750,000 estadounidenses que la padecen, de los cuales entre 5 y 10 por ciento son mayores de 60 años.
Invisible, intocable
Pero a diferencia del Parkinson y Alzheimer, por ejemplo, la hidrocefalia sí tiene tratamiento, advierte el especialista.
Y este consiste en una vúlvula que se instala quirúrgicamente y que desvía el exceso del líquido cerebroespinal del sistema nervioso central a otra zona del cuerpo, donde pueda ser absorbido.
Según Figuereo este procedimiento se usa hace mucho, pero hoy existen válvulas programables que se instalan en t cnicas poco invasivas, poniendo al tratamiento mús al alcance de los pacientes.
Ademús, Figuereo realiza esta cirugía con un procedimiento llamado craneotomía con preservaci n del cabello, en el que no es necesario, advierte, afeitar el cabello del paciente.
Así mismo, se trata de una vúlvula que se instala en el interior del cuerpo del paciente, que no es visible, no se puede sentir y se regula por un control magn tico. Evitando así cirugías adicionales para regular la vúlvula. Y la preservaci n del cabello previene efectos emocionales adicionales, posteriores a la cirugía.
"Y tiene pocas complicaciones", añade Figuereo.
En el caso de Zitelli, "los síntomas comenzaron a desaparecer casi de inmediato", recuerda la dominicana. Por ello ahora, dice, ha vuelto a ser la persona activa que siempre fue, disfrutando de caminar, hacer ejercicio y socializar.
"Salir con las muchachas [sus amigas] a la tiendas, jugar barajas con ellas e ir al cine", advierte. Pero especialmente, ha vuelto a soñar con lo que mús le gusta: viajar.
"El mundo de los viajes no se ha cerrado para mí. Quiero ir a Alaska, a Estambul o regresar a países que tanto me gustan como Italia", advierte la mujer.
Puede comunicarse con Yvonne Valdez a yvaldez@elsentinel.com.
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